CASA DE JUEGOS

Casa de juegos, 1997
CGAC, Santiago de Compostela
Instalación 11x11x11m
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CASA DE JUEGOS

Un dado es un elemento de juego que alguien lanza con la expectativa de lograr que salga la cara que más le convenga. Es un objeto pasivo y a la deriva. Se impulsa por la voluntad de otro, y se orienta por el azar. En su interior la quietud es aparente. Cualquier intención está expuesta a cambios bruscos, y cualquier acción predestinada a durar poco.

Lo único estable en ese espacio cambiante son sus límites, que lo aíslan de un exterior que solo llega como rumor sordo. Cuerpo de contornos demasiado precisos, escenario mudo de vagas luces que no ofrece pasatiempo ni información. Ahí dentro la posibilidad de juego es, a la postre, ficticia, por ser por naturaleza la pieza de juego de otro. Un espacio de base incierta, sin pilares, sin ni siquiera la amable sensación de la tierra bajo los pies, y la de su afirmación en la cabeza. En vez de eso, un perenne aplazamiento. Mal sitio para el eterno jugador.

De ese confinamiento es necesario salir cuanto antes y una vez fuera, si se trata de jugar, apostarlo todo a la segura incertidumbre.

En el proyecto realizado en el CGAC aprovecho la morfología de ese gran cubo que constituía el Doble Espacio para recrear el interior de un dado.

Si pudiéramos imaginar cómo es este, y qué sería de nosotros de encontrarnos dentro, sería fácil entender que, a merced del azar y sin nada a que aferrarnos, lo único que nos envolvería sería la pérdida de rumbo, lo cual es una categoría psicológica tanto como lo es náutica.